Los corredores (apresurados) del transporte
Hoy asistimos a uno de los eventos mas emblemáticos de la administración actual de la Municipalidad de Lima.
Y el debate está compartido entre los que están a favor y los que están en contra.
Sin duda que la gran mayoría observa que su puesta en marcha ha coincidido con el inicio de la campaña electoral de la señora alcaldesa en funciones.
La respuesta a esta imputación ha sido que las obras no podían detenerse y que los cambios en el transporte urbano se tenían que dar de todas formas.
Para nadie es un secreto que el transporte público y privado en Lima es un caos. Y el crecimiento desordenado e inclemente de las obras de infraestructura, crecimiento inmobiliario y el parque automotor han alimentado esta situación.
No ha existido una política coherente Estado-Municipios, para dar a Lima un mejor orden y tratamiento de este crecimiento, y las consecuencias las pagamos todos los ciudadanos.
La medida en el fondo pretende dar un orden y equilibrio al transporte público, pero mientras los demás factores no se ordenen y no se trabaje en una cultura cívica y mejor información para los ciudadanos, se obtendrá pocos dividendos. Las personas protestarán y seguirán protestando porque salir del statu quo es difícil, ya mucho se ha dicho sobre lo difícil que es salir de la zona de confort, aunque no sea nada confortable la temática actual.
Cambiar es la única alternativa, pero las salidas aisladas son poco esperanzadoras. Urge un tratamiento integral del tema, es lo que esperamos los ciudadanos.
Pensamos que se debió estructurar de la siguiente manera:
1. Adecuada planificación
2. Impacto en los servicios colaterales
3. Rutas alternas y alternativas
4. Mayor estudio de las rutas conexas y flujo de personas por tramos horarios
5. Equilibrio # usuarios - # de unidades
6. Tiempo adecuado de pilotos (2-3 meses)
7. Un buen marco de comunicaciones integrales
Quizás así no hubiéramos visto lo que todos hemos visto.
Lo contrario, significará entrar a los umbrales, como decía Salazar Bondy, de Lima, la horrible (sino es que ya estamos en ella).
